martes, 1 de noviembre de 2011

Es gracioso cómo hacés para plasmar tan hermosamente en una hoja todo eso que yo ni siquiera puedo expresar en palabras. Gracioso? No, no es gracioso. Es enfermo. Pero es, es así y bla bla bla. Y yo ya estoy cansada. No quiero hablar más de distancias, ni de destiempos, ni de por qués y para qués y cómos; no quiero hablar más de voses y de mis, ni de futuros y pasados, ni de planes y recuerdos; no quiero hablar más de haceres y quehaceres y de queharán, ni de viejos aromas y nuevos tactos, ni de antes y después; no quiero hablar más de casualidades ni de destinos, ni de buscares y encontrares, ni de olvidar, recordar, extrañar. No quiero hablar más de vos en mi cabeza.

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